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Restaurantes de sopas recomendados en Paraguay

Sopa

Una sopa siempre funciona perfectamente para combatir el frío del invierno, para acompañar platos o para tomar entre comidas. Las variedades son inagotables y hay para todos los gustos. ¿Quién puede rechazar una rica sopa de zapallo? O de pollo, o de tomate, o de pescado… Podríamos seguir enumerando, pero no terminaríamos nunca. Sí podríamos arrancar contando su origen, ya que es tan antigua como el vino: en tiempos cuando la comida escaseaba, el vertido de ingredientes variados en una olla para hervir era barato y satisfacía a todos. Tan fácil de hacer y con ingredientes simples, la sopa alcanzó diferentes versiones en cada cultura con los alimentos que se podían conseguir. En épocas todavía más remotas, los caldos surgieron por la necesidad de ablandar con agua hirviendo los alimentos más duros; el agua tomaba el sabor de la comida y pronto se comenzó a consumir también. Precisamente, la palabra sopa procede de suppa, del germánico, que se refiere a una rebanada de pan sobre la que se vertía un caldo. Así nacieron los caldos y, luego, la introducción de diversos ingredientes y condimentos dieron lugar a las sopas. Son una opción nutritiva y completa debido a que están hechas principalmente de verduras y caldos de carnes y aves. Los ingredientes pueden ser desde todo tipo de vegetales y arroz hasta mariscos, carnes y fideos. Además, se les agrega otros condimentos para añadir aún más sabor, como sal, perejil, paprika o pimentón, y muchas otras especias. En algunas regiones es común añadir huevo duro picado al final de la cocción y pan. Pueden ser livianas como los consomés (caldo de carne concentrado) o cremosas. Aunque la mayoría se sirven calientes, también existen las frías, como el gazpacho, que se hace regularmente con pedazos de pan y con aceite, vinagre, sal, ajo, cebolla y otros aditamentos. Entre las sopas famosas, por nombrar algunas, podemos distinguir a la minestrone de origen italiano, hecha con vegetales, panceta, pasta o arroz; el puchero argentino, con pollo, carne de ternera, jamón, costillas y tocino, combinados con puerros, nabos, apio, zanahoria, garbanzos y papas; la francesa, una sopa de cebolla, queso parmesano, caldo concentrado de carne y pan tostado; y la sopa de tortilla o sopa azteca, emblema de la cultura mexicana, compuesta por tortillas de maíz, cebollas, ajo, tomates, pimientos, aguacates, queso de panela, ramas de epazote, caldo de pollo, condimentos y especias. A la hora de combinar carnes, verduras, especias y granos, no hay límites. Las sopas son simples, rápidas y completas. ¡Nada más rico y sano para saciar el hambre!

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