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Restaurantes de pizzas recomendados en Paraguay

Pizza

¿Sabías que la palabra pizza proviene de pinsa? Es el participio pasado del verbo latín pinsere que significa “aplastar”, una referencia directa a la manera de elaborar la masa de la pizza y a su forma de pan plano. Este plato que no nos cansamos de comer, ya sea con aceitunas, palmitos, panceta, o lo que deseemos, tiene su origen en Grecia, donde ya se servía pan adobado con hierbas, especias, ajo y cebolla. Los panes planos son típicos de la cocina mediterránea: el pan pita griego, la coca de la gastronomía española y la focaccia de los antiguos etruscos son algunas de sus variedades. Muchos afirman que la pizza como la conocemos hoy en día procede de Nápoles, Italia: fueron ellos quienes le agregaron mozzarella y tomate, y quienes la vendían en la calle. Se cree que la primera pizzería fue la Antica Pizzería Port’Alba, primero establecida en 1738 como apoyo para los vendedores ambulantes que las cocinaban en horno de ladrillo, y luego abierta en 1830, ampliada a un restaurante con mesas y mozos. La pizza comenzó a expandirse a toda Italia y se acercó a las clases aristocráticas quienes la degustaban y la servían en banquetes. Los inmigrantes italianos fueron los responsables de llevar este plato a todo el mundo. En Estados Unidos, Gennaro Lombardi fue el pionero y el primero en obtener la licencia para vender en Nueva York: con un horno de carbón, agregó sillas y mesas a su ex tienda de alimentos y comenzó a vender un solo tipo de pizza: tomates y mozzarella. La gente la comía a cualquier hora del día. A Gennaro lo siguieron muchos más, cada uno con su propia especialidad. La pizza puede ser de distintos tipos, fresca o congelada, de masa fina o gruesa, y puede cocinarse en distintas clases de hornos: de leña, carbón, barro o eléctrico. Lo bueno de la pizza es que uno le puede agregar los ingredientes que desee: un extra de mozzarella, pimientos, jamón, albahaca, ajo, pepino… hasta frutas, ¡cualquier variedad es bienvenida! Algunos son insólitos, como en Brasil, donde le agregan chocolate y avellanas, y la hacen de corteza gruesa y borde alto. Además, los brasileros tienen su propio día para celebrar este plato: el 10 de julio es el Día de la Pizza. Otros países tienen sus propios métodos particulares: dejar descansar la masa entre 24 y 48 horas para que se vuelva crujiente y suave. En Argentina existen tres tipos de masas: a la piedra (fina y crocante), de molde (muy leudada) y media masa (pre-pizza). Además, una costumbre bien porteña es comer la pizza acompañada por moscato, un vino dulce natural. No solo los ingredientes y la masa varían, las formas también. En Uruguay se vende “pizza por metro” o “medio metro”, diferente a las redondas con 8 porciones. La “pizza de cancha” es de 16 porciones, solamente masa con salsa de tomate, generalmente muy condimentada, cuyo nombre remite a la venta en la puerta de las canchas de fútbol. Un clásico acompañante por excelencia de la pizza es la fainá, una masa a base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta. Con los años la pizza toma identidad propia de cada región y conquista los paladares de todos. Lo mejor es saber que cualquier noche es buena para comer una pizza.

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